El pasado 20 de octubre, la Agrupación de Fabricantes de Cemento de Cataluña (Ciment Català), encabezada por su presidente Salvador Fernández Capo, se reunió con el director general de Industria, Xavier Roca, para consensuar las líneas de trabajo que permitan avanzar en la descarbonización. Estas estrategias están alineadas con los presupuestos de carbono presentados por el Ejecutivo catalán como herramienta para acelerar la acción climática, garantizar transiciones justas y fortalecer la resiliencia de los distintos sectores económicos. También se trataron las capacidades de las fábricas de cemento para la valorización de residuos, tanto material como energética, y para la captura, almacenamiento y uso del CO2. Por estos motivos, el reto de la neutralidad climática se afronta como un desafío, pero también como una oportunidad para ambas partes.
La delegación de Ciment Català informó a Xavier Roca sobre la situación del sector, condicionada por la atonía del mercado del cemento como consecuencia de la falta de construcción, especialmente de obra pública, y del mantenimiento de infraestructuras, principalmente las relacionadas con la movilidad de personas y el transporte de mercancías. Paralelamente, expuso cómo la industria se enfrenta al desafío de alcanzar una huella de carbono cero en el horizonte 2050, un objetivo que implicará una inversión estimada en más de 800 millones de euros para las empresas catalanas y que requiere la colaboración de los poderes públicos, tanto en el apoyo a la financiación como en la toma de decisiones —y la agilidad en su aplicación— que permitan desplegar los proyectos necesarios para la descarbonización.
Por su parte, el director general de Industria recordó que la sostenibilidad, la eficiencia energética y la circularidad son líneas estratégicas compartidas entre el tejido económico catalán y la Generalitat de Cataluña. En este sentido, durante el encuentro institucional se analizaron soluciones como destinar una parte de los ingresos derivados de la fiscalidad asociada a las emisiones de CO2 a proyectos de descarbonización, desarrollar redes para el transporte y almacenamiento de CO2 y garantizar el acceso a energía renovable a precios competitivos.
La Administración y el sector también evaluaron la implantación de nuevas medidas de fomento de la economía circular mediante la reducción al mínimo imprescindible del destino de residuos a vertedero o incineración, y facilitando su valorización, tanto material como energética, en las fábricas de cemento. Finalmente, el consenso sobre las estrategias a seguir incluyó también la simplificación y agilización administrativa en la tramitación de permisos y una fiscalidad ambiental alineada con estos objetivos.