El Gobierno de la Generalitat de Catalunya ha aprobado y publicado recientemente la propuesta de presupuestos de carbono para el período 2026-2030 para Cataluña. El documento plantea unas emisiones brutas de un máximo de 161,6 MtCO₂ equivalentes en estos cinco años, cifra que representa una reducción del 31% respecto a 1990. Este porcentaje medio para el conjunto de todos los sectores de actividad económica se eleva, en el caso de la industria, hasta el 33%.
Los presupuestos de carbono son un mecanismo de planificación y seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para integrar los objetivos de la Ley en las políticas sectoriales y encaminar a Cataluña hacia la neutralidad climática, las cero emisiones. El documento aprobado por el Gobierno ha tenido en cuenta, entre otros factores, el conocimiento científico, los impactos sobre los diferentes sectores y los potenciales de reducción alcanzables en 2030 de cada uno, las circunstancias económicas y sociales, la competitividad, la política energética, los escenarios de emisiones y los nuevos tratados internacionales.
Los presupuestos de carbono para el período 2026-2030 fijan la contribución mínima que Cataluña debe asumir para el logro del objetivo global de reducción de gases de efecto invernadero de la Unión Europea en el año 2030. En el caso de la industria catalana del cemento, este umbral del 33% fijado para dentro de 5 años es totalmente alcanzable. Aún más, la Hoja de Ruta del sector para alcanzar la neutralidad climática en 2050 prevé que las emisiones de las fábricas catalanas de cemento habrán conseguido, en 2030, una reducción del 42% respecto a las que tenía en el año 1990.
Esta reducción del 42% contempla la contribución de las capturas de CO₂ (tecnologías CCUS), que lamentablemente es muy dudoso que puedan estar funcionando en 2030, dado que Cataluña todavía no dispone de las infraestructuras de transporte y almacenamiento de CO₂ necesarias e imprescindibles para poder implementarlas. De hecho, la Administración española aún no ha otorgado los permisos necesarios para su instalación. A pesar de ello y, por lo tanto, sin contabilizar la contribución de las CCUS previstas en la Hoja de Ruta sectorial para 2030, se alcanzaría la reducción prevista en los presupuestos de carbono.
En el caso de la industria del cemento, las inversiones que en los últimos años han realizado las empresas catalanas para ampliar la capacidad de valorización material y energética de residuos, la contratación de suministros de energía eléctrica procedentes de fuentes renovables, la optimización de la eficiencia energética mediante la aplicación de sistemas de gestión o el desarrollo de cementos bajos en carbono, se han convertido en las principales palancas para la descarbonización.